Volver arriba

Vigilancia efectuada por los medios del contenido de la publicidad política televisiva (Ad Watch)

Con el término «ad watch journalism» (Jamieson y Cappella, 1997; Richardson, 2002; West, 1992) se describe la actividad crítica de vigilancia del contenido de los anuncios políticos televisivos realizada por periodistas y medios de comunicación, con la finalidad de prevenir, criticar con sustancia y dejar en evidencia a los partidos políticos y a los candidatos que ponen al aire anuncios que contienen información distorsionada, fraudulenta o inexacta, que afecta el juego limpio de la política y la decisión electoral de los ciudadanos.

El periodismo de vigilancia de los anuncios electorales televisivos vio su nacimiento a partir de un hecho concreto, que tuvo lugar en la contienda presidencial de 1988 en Estados Unidos. En esa campaña electoral, George H. Bush realizó una serie de anuncios de campaña negativa contra su rival, Michael Dukakis, que ofrecían verdades a medias, tergiversaciones e informaciones falsas e inexactas a los votantes, y que resultaron tremendamente dañinos. Eso llevó tanto a periodistas como a académicos a reclamar una mayor vigilancia de los anuncios electorales televisivos (Broder, 1990; Jamieson, 1992).

Mediante la vigilancia se pretende estimular que los candidatos y partidos envíen a los medios de comunicación documentación que respalde lo que afirman o denuncian en sus anuncios, así como también que los anuncios mismos contengan citas de datos en pantalla. Otro de los desafíos del visionado crítico de los anuncios electorales televisivos es discernir y comunicar si el discurso de campaña está siendo realmente significativo. Por ejemplo, puede dejar en evidencia frente al ojo público si los anuncios se apartan de los temas o issues de campaña para centrarse en cuestiones de imagen de los candidatos, o si están utilizando apelativos para movilizar a los votantes mediante emociones más que con argumentos.

Si bien se espera que este tipo de periodismo contribuya a generar campañas políticas más honestas e íntegras y colabore con que los ciudadanos cuenten con la mejor información posible al evaluar escenarios y tomar su decisión electoral; también es cierto que algunos investigadores hallaron resultados experimentales que indican que la actividad periodística de vigilancia puede terminar cumpliendo la función contraria de promocionar el nombre del candidato al que se vigila, volviéndolo saliente para los votantes porque al hablar de él se aumenta tanto su credibilidad como la visibilidad de sus anuncios o, inclusive, despertando la empatía de los votantes con los candidatos cuyos anuncios son criticados en una suerte de efecto bumerán; más que la función originalmente concebida de estimular la crítica y poner en evidencia las mentiras de campaña (Ansolabehere e Iyengar; 1996).

En la actualidad, este tipo de periodismo tiene lugar no sólo en la televisión sino fundamentalmente en sitios de Internet, que proponen herramientas para medir y clasificar el puntaje de honestidad y veracidad de los contenidos de los anuncios. Por ejemplo, en el sitio POLITIFACT (que recibió el Premio Pulitzer por su cobertura periodística nacional de la campaña electoral de 2008) el puntaje arrojado por el «truth-o-meter» ubica las afirmaciones de un candidato en una de seis categorías: verdadero, mayormente verdadero, verdad a medias, apenas verdadero, falso y mentiroso (pants on fire). Asimismo, el periódico The Washington Post en su sitio The Fact Checker ha usado el «Test de Pinocho», otorgando «Pinochos» a los candidatos; siendo la entrega de 4 Pinochos equivalente a «totalmente mentiroso» y la entrega de un «Gepetto verificado y premiado» equivalente a «totalmente verdadero». Es esperable el crecimiento de este tipo de «vigilancia 3.0», que se caracteriza por ser interactiva, comunitaria, multimedia (video, audio e hiperlink) y multiargumentativa (dirigida al análisis de las imágenes, las propuestas, los mitos, el carácter y el género de cada anuncio) (Richardson, 2012).

Bibliografía/s

  • Ansolabehere, S. y Iyengar, S. (1996): «Can the press monitor campaign advertising? An experimental study». Harvard International Journal of Press/Politics, 1 (Winter), 72-86.
  • Broder, D. (1990): «A Five Point Plan to Return Campaigns to Voters». Washington Post Service (21 de enero).
  • Jamieson, H.K. y Cappella, N. (1997): «Setting the record straight: Do ad watches help or hurt?», Harvard International Journal of Press/Politics, 2 (1): 13-22.
  • Jamieson, K. H. (1992): Dirty Politics: Deception, Distraction, and Democracy. Nueva York: Oxford University Press.
  • Richardson Jr., G. W. (2002): «Visual Storytelling and the Competition for Political Meaning in Political Advertising and News in Campaign 2000». American Communication Journal, 5 (3): 603-626. Spring.
  • Richardson Jr., G. W. (2012): «Ad Watch 3.0: Developing Audiovisual and Narrative Techniques for Engaging the Audiovisual Content for Political Advertising». Poroi, Interdisciplinary Journal of Rhetorical Analysis and Invention, 8 (1), artículo 4.
  • Se pueden ver ejemplos de ello en el siguiente link: http://www.livingroomcandidate.org/commercials/1988.
  • West, D. (1992): «Reforming Cmpaign Ads.» P. S. Political Science and Politics, 25 (March): 74-77.