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Videopolítica (video elección)

La generación Youtube, la que al buscar información, busca imágenes, está cambiando la manera de comprender el dato, el conocimiento. Y, en consecuencia, la política y nuestra percepción de ella. Conectar con imágenes de calidad y adaptadas al potencial narrativo de lo audiovisual es el reto para la comunicación política.
La videopolítica es una herramienta de comunicación política a través de la imagen, en vídeos o anuncios publicitarios o informativos. Con la proliferación de la Red, la videopolítica es un arma cada vez más usada, por su sencillez al producirla y por su facilidad para la difusión exponencial a partir de la compartición.

Hasta 1952, los candidatos compraban espacios en televisión para difundir discursos, normalmente de 30 minutos. Resultaba carísimo y aburrido para los telespectadores. Pero, ese mismo año, los republicanos contrataron a un experto en anuncios de televisión, Rosser Reeves, para ayudarles en la campaña electoral de Dwight Eisenhower. Reeves imaginó que si colocaba sus pequeños anuncios electorales entre los programas más populares alcanzaría a su audiencia por una fracción del coste. A estos anuncios de corta duración se les llamó «spots» por ser eficaces, breves y memorables.

Reeves diseñó una campaña donde el candidato presidencial hablaría a los votantes de sus principales preocupaciones (le preguntaron al encuestador George Gallup las principales preocupaciones de los norteamericanos. Los temas fueron: la corrupción en el Gobierno, el costo de la vida, y el conflicto en Corea). Eisenhower respondería en una serie de pequeños spots de televisión transmitidos poco antes la elección de noviembre. La campaña «Eisenhower responde a América» estaba en marcha. A través de la repetición, el mensaje permanecería en la mente del televidente.

Desde 1952 y «Eisenhower responde a América», se han usado spots electorales en campaña. Se siguen usando ahora, con la diferencia de que cada vez son más y más variados, y que se crean para conseguir viralidad en la Red, más que para la televisión (donde solo se pasan los que tienen éxito).

El objetivo máximo es lograr llamar la atención, a través de la creatividad y mensajes normalmente breves y directos, y lograr tal nivel de difusión online que sean las cadenas de televisión o los medios tradicionales quienes hablen de ello. Suelen ser vídeos impactantes y/o divertidos, que buscan ser recordados. Suelen tener un solo gran mensaje, queriendo obtener perdurabilidad en la mente de quien lo ve.

Además, a menudo, los vídeos políticos más eficaces (más virales, con mayor audiencia mediática) ya no son, fundamentalmente, los vídeos oficiales de los candidatos y sus spots. La videopolítica es una gran oportunidad para que, desde el sentido del humor (y del ridículo), la crítica ácida y mordaz o los argumentos más razonados, se generen piezas frescas, ágiles y oportunas que permitan empaquetar creativamente las propuestas de los partidos y candidatos.

Muchos de ellos, impulsados o tolerados por los equipos de campaña, están inundando la Red, con el objetivo de difundir rápidamente un mensaje, ganar notoriedad de marca o conceptual… o desviar la atención. Las elecciones del futuro y del presente se parecerán bastante al rigor y exigencia del usuario de un mando a distancia o del internauta crítico. Tienen el poder de decisión en su mano y, si el contenido no es bueno, cambian de canal o pantalla.