Twitter es un servicio de microblogging que permite a sus usuarios escribir una actualización de su estado en un máximo de 140 caracteres. Esta actualización se conoce como tweet (Small, 2011). Esta plataforma permite compartir información con personas conocidas, pero también con personas de otros círculos sociales debido a que es posible seguir los contenidos que otros generan y poder interactuar con aquellos usuarios (Linvill, McGee y Hicks, 2012).
Twitter suele ser calificado como una de las aplicaciones más conocidas y usadas de las redes sociales de carácter digital (online). La construcción de la red digital tiene relación con las interacciones que se generan en el marco del uso de estas aplicaciones (e.g., Twitter, Facebook, Youtube, entre otras), pero también se ve fuertemente influenciada por la red social que subyace en los usuarios (offlinenetwork) (Bampo, Ewing, Mather, Stewart, y Wallace, 2008). La conjunción entre la red digital y la red social genera un marco que determina pautas para el uso de estas herramientas e influye en las lógicas de interacción y replicación de mensajes (Bampo et al., 2008).
Twitter y la comunicación política
El uso de Twitter en la comunicación política se puede ver desde dos enfoques. En ambos el uso de esta herramienta está ligado al concepto de campaña viral.
El primer enfoque tiene relación con el uso de Twitter en el marco de la campaña digital de un candidato en el contexto de una campaña electoral. Twitter ha resultado ser una excelente herramienta para el marketing político y el branding político, esto porque permite viralizar mensajes cortos que logran una alta tasa de replicación y un gran impacto mediático a muy bajo costo (González-Bustamante y Henríquez, 2013).
El segundo enfoque tiene relación con considerar a Twitter como una herramienta de comunicación entre ciudadanos y gobernantes. Este enfoque facilita procesos de responsabilización (accountability) y permite que grupos organizados que generalmente no tienen capacidad para influir en la agenda puedan posicionar sus temas a través de iniciativas de ciberactivismo (Millaleo y Velasco, 2013). Esto ocurre porque Twitter se ha convertido en una gran fuente de información y herramienta para los periodistas, principalmente por la inmediatez que ofrece, situación que otorga una ventaja a la hora de cubrir eventos noticiosos (Small, 2011). Este Posicionamiento de Twitter en el mundo periodístico ha ocasionado que sea un factor a considerar en los procesos de agenda setting.
Cabe señalar que el segundo enfoque se ve potenciado porque en general los políticos reconocen a Twitter como una herramienta de comunicación política que facilita la representación (Straus, Glassman, Shogan y Navarro Smelcer, 2013).
¿Una nueva agenda de investigación?
El avance de las NTIC y la irrupción de Twitter y otras redes sociales como herramientas de comunicación política, han generado la apertura de nuevas dimensiones y agendas de investigación en la ciencia política, la comunicación social y otras disciplinas ligadas a las ciencias sociales.
Sobre Twitter y su uso en la comunicación política existen diversas investigaciones que se han enfocado en el tipo de información que se produce y el flujo de ideas que se genera en la red (Grant, Moon, y Grant, 2010). Otras investigaciones se han enfocado en su uso como herramienta de campaña (González-Bustamante y Henríquez, 2013). En general se aprecia que Twitter es muy útil para difundir mensajes con rapidez, muy en la lógica de una campaña viral, sin embargo, carece de eficiencia para generar un debate virtual (Small, 2011). También existen una serie de investigaciones que buscan realizar predicciones electorales en base a la actividad en Twitter (Congosto y Aragón, 2012).
Otro conjunto de investigaciones han utilizado técnicas de análisis de redes sociales (social networkanalysis) para identificar grupos altamente conectados que generan una conversación política en Twitter en base a la forma en que construyen sus vínculos (González-Bustamante, 2013; Himelboim, McCreery, y Smith, 2013). Los grupos se pueden conectar mediante vínculos sustentados en intereses generales o intereses netamente políticos, además las interconexiones ofrecen un buen panorama de los patrones de replicación y crecimiento que se pueden generar en un escenario de viralización.