El sistema electoral es el conjunto de normas y disposiciones que regulan la forma en que se presentan los partidos políticos y los candidatos a las elecciones, así como la modalidad y las características del ejercicio del voto por parte de los ciudadanos. El sistema electoral determina la forma en que los votos obtenidos se traducen en la asignación de cargos de gobierno a los diferentes candidatos. Son las reglas de juego que regulan y establecen los límites jurídicos de la competencia electoral. Por lo general, la normativa que compone los sistemas electorales es de rango constitucional o requiere de mayorías especiales para su aprobación legislativa en la medida que contiene las reglas de juego de la competencia electoral. Los sistemas electorales refieren a las siguientes dimensiones: (a) tipo de representación, (b) forma de las candidaturas, (c) períodos o ciclos electorales, (d) requisitos de ejercicio del voto, (e) requisitos de elegibilidad y (f) tamaño de las circunscripciones.
Tipo de representación
Los sistemas electorales se dividen en dos grandes campos según el principio de representación que adopten, así es que existen sistemas mayoritarios y sistemas proporcionales.
Los sistemas mayoritarios son aquellos que contienen reglas que asignan la mayoría de los cargos a las opciones electorales más votadas, mientras que los sistemas proporcionales son aquellos que distribuyen los cargos en proporción más o menos ajustada a los votos que cada opción electoral obtuvo.
Cada uno de estos sistemas presenta diferentes modalidades específicas. Por ejemplo, en el caso de los sistemas mayoritarios se pueden distinguir aquellos que atribuyen todos los cargos en disputa al ganador de aquellos que otorgan la mayoría absoluta de estos. A su vez, entre los sistemas poroporcionales se pueden señalar los que establecen el criterio del cociente mayor (sistema D’Hondt) y los que se rigen por el criterio del resto mayor (sistema Hare). Otros componentes del sistema electoral como el tamaño de las circunscripciones o la «barrera legal mínima» influyen y afectan el tipo de representación.
El principio político que fundamenta a los sistemas mayoritarios es el de la capacidad de decisión, por lo que se asigna al ganador la mayoría de los cargos para maximizar su eficacia gubernativa. Por el contrario, el principio que sustenta a los sistemas proporcionales es el de la representatividad para garantizar el pluralismo y la diversidad de las diferentes opciones políticas. Se puede decir también que los sistemas mayoritarios son sistemas electorales fuertes porque poseen un efecto propio en la forma en que se distribuyen los respaldos electorales y los sistemas proporcionales son débiles porque tienden a no modificar la distribución de los apoyos electorales al asignar los cargos (Sartori, 1996).
En un mismo sistema electoral pueden existir disposiciones de tipo mayoritario y disposiciones de tipo proporcional, por lo que se configuran sistemas electorales mixtos, que combinan ambos tipos de representación según los niveles de gobierno o el tipo de cargos en disputa.
Forma de las candidaturas
Las candidaturas que se presentan a una instancia electoral pueden asumir dos modalidades diferentes: voto a la persona o voto por listas. En el primer caso, los votantes deben elegir entre diferentes candidatos que representan a cada una de las alternativas electorales, es el sistema que se aplica en las circunscripciones uninominales. En el segundo caso, el votante elige entre conjuntos de candidatos; a su vez existen tres variedades de elección por listas:
- Listas cerradas y bloqueadas, en las que el votante no puede modificar ni la integración ni el orden de la lista.
- Listas cerradas y no bloqueadas, en las que los votantes no pueden cambiar la integración de la lista pero pueden alterar el orden de los candidatos.
- Listas abiertas en las que los votantes pueden alterar el orden de los candidatos e incorporar nuevos nombres a la lista.
La opción entre las diferentes formas de las candidaturas refleja el grado de poder que poseen las organizaciones partidarias para determinar sus representantes.
Periodos o ciclo electoral
Los sistemas electorales también pueden dividirse entre aquellos que establecen la simultaneidad de las elecciones para todos los cargos y los que establecen la separación en el tiempo para la elección de los diferentes cargos de gobierno. A su vez, esta separación en el tiempo puede configurar un ciclo continuo conformado por una secuencia más o menos próxima de eventos electorales o determinar la realización de actos electorales con mayor separación temporal.
Requisitos
Requisitos de ejercicio del voto
En la actualidad los únicos dos grandes criterios que determinan los límites del ejercicio del derecho al voto son la edad y la ciudadanía. De esta forma se garantiza la naturaleza democrática, la transparencia y la no discriminación del sistema al establecer su carácter «secreto», la «igualdad» y la «universalidad». A su vez, existen diferentes soluciones con respecto a la obligatoriedad del voto, hay países con voto obligatorio y países con voto voluntario según se subraye el carácter del voto como derecho o deber ciudadano. También existen diferentes soluciones sobre la territorialidad del voto, existen países que admiten el voto en el exterior sea por vía epistolar o consular y hay países que exigen la presencia del ciudadano en el territorio.
Requisitos de elegibilidad
Los sistemas electorales han ido reduciendo las disposiciones que limitan los requisitos para ser elegibles, tendiendo a coincidir con los requisitos para votar. En la actualidad el principal criterio diferenciador es el de la edad mínima; para muchos cargos se requiere una edad mínima superior a la que se establece para el ejercicio del voto.
Tamaño de las circunscripciones
La circunscripción electoral es la zona o territorio que se toma como universo electoral para la asignación de un determinado número de cargos electivos. El tamaño de las circunscripciones puede depender del número de votantes existentes o puede ser total o parcialmente independiente del número de votantes. Existen circunscripciones uninominales que eligen un solo representante, circunscripciones binominales que eligen dos cargos y circunscripciones plurinominales que eligen más de dos cargos. Las circunscripciones uni o binominales implican necesariamente un sistema electoral mayoritario, mientras que las circunscripciones plurinominales pueden formar parte de un sistema electoral mayoritario o proporcional.
Efectos de los sistemas electorales
Se ha intentado determinar los efectos que la opción por las diversas fórmulas electorales puede generar sobre el funcionamiento y las características del sistema político. En tal sentido, son famosos los postulados de Duverger (1951) que propusieron la importancia del carácter mayoritario o proporcional del sistema para alentar la existencia del bipartidismo o del pluripartidismo. Se sugería que los sistemas electorales mayoritarios tendían a favorecer los sistemas de partidos bipartidistas y los sistemas electorales proporcionales promovían sistemas de partidos multipartidistas. Se identificaban «efectos mecánicos» y «efectos psicológicos» que operaban tanto del lado de la oferta como de la demanda electoral. Las reflexiones y trabajos empíricos realizados con posterioridad han reducido la ambición de estos postulados señalando que se trata simplemente de tendencias que favorecen o alientan las mencionadas configuraciones. En particular, Nohlen (1981) y Sartori (1996) han relativizado fuertemente su alcance. También ha habido elaboraciones que se orientaron a establecer vinculaciones entre las formas de las candidaturas y los efectos sobre las campañas electorales, en tal sentido Ames (1995) y Carey y Shugart (1995) postularon que las candidaturas a la persona aumentaban la personalización de las campañas electorales con respecto a los sistemas de listas. Más allá de estos aportes, parece razonable concluir que los sistemas electorales no poseen efectos determinantes específicos, sino que forman parte de un conjunto más amplio de factores contribuyendo, a lo sumo, a alentar o desalentar ciertas tendencias en la configuración de los sistemas políticos.