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Rumor político

Un rumor es una proposición o creencia que se transmite, por lo general, de modo oral, como verdadera o cierta, sin medio probatorio alguno que la demuestre. En la actualidad, internet y las Redes sociales, son tanto fuente como vehículo de circulación del rumor. El vocablo deriva del latín y significa ruido confuso de voces (Marc, 1987).

El rumor puede ser verdadero o falso, pero siempre se comunica como una «verdad extra-oficial» (Páez y Márquez, 1999: 255). Son una suerte de «noticias», a veces improvisadas y otras planificadas, que se generan ante la ausencia de información cuando se produce algún acontecimiento importante y ambiguo que hace que las personas en una sociedad se pregunten qué está ocurriendo. Frente a la falta de noticias reales, circulan los rumores para suplir la necesidad de conocer. La incertidumbre, definida como la ambigüedad socialmente distribuida en torno a un tema, suele ser uno de los principales antecedente del rumor. Es un proceso de dispersión de información que intenta dar solución colectiva a un problema u otorgar significado a hechos confusos que suceden en un grupo o colectividad.

Contenido de los rumores

Aunque existen los rumores positivos, por lo general, tienden a predominar los de contenido negativo. Los rumores políticos negativos suelen ser los que tienen mayor peso en la percepción social, los más atendidos y más fácilmente recordados, los que más perduran y los más repetidos porque, como consecuencia de un efecto psicológico denominado «efecto de negatividad» (Fiske, 1980; Lau, 1982; Kellerman, 1984; Hollbroock et. al, 2001; García Beaudoux, D’Adamo y Slavinsky; 2005), la información negativa produce un mayor impacto cognitivo y afectivo en los receptores de un mensaje que la información positiva con estímulos de igual intensidad. El mismo principio subyace a la efectividad de los mensajes de campaña negativa.

Factores relacionados con la difusión del rumor

No todos los rumores son igualmente exitosos en el nivel de difusión, penetración y duración en el tiempo que alcanzan. La circulación de un rumor es independiente de su autenticidad. Aunque no sea verdadero, si el grupo cree que lo es, circulará. Además de la incertidumbre general, entre los factores que afectan la circulación y aceptación del rumor, se encuentran su credibilidad (la confianza que despierte y su probabilidad de ser veraz; siendo la relación que a mayor credibilidad atribuida, mayor aceptación del rumor), el grado de ansiedad personal que las personas experimenten en una situación (a mayor implicación y amenaza personal percibida, mayor tendencia a aceptar el rumor), y su impacto social (a mayor cantidad de fuentes diferentes de las que una persona recibe el mismo rumor, mayor probabilidad de que lo acepte como verdadero y, a su vez, lo retransmita a otros individuos) (Allport y Postman, 1947/1982).

Funciones

Los rumores cumplen al menos cinco funciones psicológicas, a saber:

  1. Función catártica (descarga de la emoción mediante la expresión verbal de la ansiedad).
  2. Justificación de las emociones (permiten expresar, validar y justificar socialmente emociones como el miedo o el odio).
  3. Búsqueda de significado o explicación (conferir significado a hechos confusos o problemáticos).
  4. Función pragmática (para justificar las acciones cuestionables que realice un grupo).
  5. Excitación estética (produce un quiebre en la rutina, comunica una información novedosa que genera expectativa o contiene dramatismo).

El rumor como herramienta de comunicación política

En muchas ocasiones, el rumor es creado ex profeso y usado como una herramienta de comunicación política. Cuando eso sucede, se recurre a técnicas de manipulación o suplantación de la información. Para difundir este tipo de comunicación, lo más frecuente es utilizar la «orquestación de medios» y el «contacto presencial» (Vargas, 1998). En este último caso, se suele recurrir a partidarios y actores que se prestan al juego de formarse en grupos de dos o tres personas y hablar entre ellos en voz alta, en algún sitio público (ascensores, restaurantes, filas de autobuses, etc.), haciendo de ese modo de «voceros» de un rumor que las demás personas creen que escuchan «incidentalmente» y de una fuente que, en apariencia, no tiene ningún interés en persuadirlas ni convencerlas de su punto de vista porque ni siquiera les dirige la comunicación, lo que aumenta su confiabilidad.

Según Kapferer (1995) algunos de los temas más recurrentes y frecuentes de los rumores políticos son: el complot clandestino para tomar o retomar el poder (manos ocultas que conspiran y controlan los hilos del poder, por ejemplo, para cometer fraude electoral), los acuerdos secretos entre los actores políticos (políticos que en público son rivales llegarían en privado a compromisos y pactos mediante negociaciones secretas), la salud de los políticos (en particular de los presidentes), los vicios privados de los poderosos, el enriquecimiento fraudulento de los gobernantes (sus fortunas secretas, producto de la corrupción y construidas a espaldas de sus gobernados) y la sexualidad de los políticos (aventuras extramatrimoniales, homosexualidad, etc.).

Bibliografía/s

  • Allport, G. W. y Postman, L. (1947/1982): Psicología del rumor. Buenos Aires: Editorial Psique.
  • Fiske, S. (1980): «Attention and Weight in Person Perception: The Impact of Negative and Extreme Behavior». Journal of Personality and Social Psychology. 38: 889-906.
  • García Beaudoux, V.; D’Adamo, O. y Slavinsky, G. (2005): Comunicación Política y Campañas Electorales. Barcelona: GEDISA
  • Holbrook, A. L.; Krosnick, J. A.; Visser, P. S.; Gardner, W. L. y Cacioppo, J. T. (2001): «Attitudes toward Presidential Candidates and Political Parties: Initial Optimism, Inertial First Impressions, and a Focus on Flaws». American Journal of Political Science, 45, 4: 930-950.
  • Kapferer, J. N. (1995): Rumeurs, le plus Vieux media du monde. París: Seuil.
  • Kellermann, K. (1984): «The negativity effect and its implications for initial interaction». Communication Monographs, 51: 37-55.
  • Lau, R. (1982): «Negativity in political perception». Political Behavior, 4: 353-378.
  • Marc, P. (1987): De la bouche … ‘a l’oreille. Psychologie sociale de la rumeur. Cousset: DelVal.
  • Páez, D. y Marqués, J. (1999): «Conductas colectivas: rumores, catástrofes y movimientos de masas». En Morales, J. F. y Huici, C. (Coords.): Psicología Social. Madrid: McGraw-Hill: 253-271.
  • Vargas D. J. (1998): El rumor, como herramienta de la comunicación política, Revista Latina de Comunicación Social, n.º 12, diciembre de 1998, La Laguna < http://www.ull.es/publicaciones/latina/a/02dvargas.htm >