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Partido atrapatodo

Puede denominarse como partido catch-all, partido escoba, partido de electores, partido de masas elec­toral, partido profesional electoral. Dicho partido es acuñado por Kirchheimer (cita­do en Panebianco, 1990). Se define como un partido político interclasista que busca ampliar el máximo posible su base de apo­yo popular. Para lograr su principal objeti­vo de ganar las elecciones y acceder al go­bierno, los partidos «atrapatodo» intentan captar votos procedentes de diversas clases sociales, regionales, grupos étnicos y otros segmentos de la población. Por lo tanto, relajan sus compromisos con los grupos sociales y adoptan programas políticos más flexibles e incluyentes para atraer am­plios sectores del electorado (Sodaro, 2006: 192).

Este tipo de partidos fomentan más la es­tabilidad de la democracia que otros par­tidos políticos, ya que dichas colectivida­des promueve la moderación y el compromiso en todas las clases sociales y en otros grupos de la sociedad porque son inclusivos (Sodaro, 2006:193). Desde su origen el Partido «atrapatodo» reemplaza el partido de integración o de masas, al trascender las fronteras de las clases socia­les o religiosas.

Para Martínez (1996:31) dicho partido no busca dirigirse a una clientela indiscrimi­nada, sino que pretende tener una relación lo más bipolar posible entre dirigentes-electores, suprimiendo o minimizando el partido-asociación y prefiriendo un parti­do-máquina electoral. Para Kirchheimer (citado en Panebianco,1990) liderazgo y la tendencia a su personalización, la adopción de una estructura más abierta y permeable a los grupos sociales y por la selección de un terreno electoral social­mente complejo.

Para Kirchheilmer (citado en Panebianco, 1990) los elementos distintivos de este tipo de partido son:

  • Una marcada desideologización y una concentración de la propaganda en el mundo de los valores de amplios secto­res del electorado, tales como el desarro­llo económico y la defensa del orden público.
  • Una mayor apertura del partido a la in­fluencia de los grupos de interés, acompañada de una trasformación de viejas organizaciones, ya sea sindical, religioso, entre otros, afines al partido. Dichos grupos de interés tienen lazos más débiles y relaciones más esporádicas con el partido que en otro tiempo.
  • La pérdida de peso político de los afilia­dos y de un declive pronunciado del papel de los militantes de base.
  • El fortalecimiento del poder organizati­vo de los líderes para la financiación de la organización y para mantener sus la­zos con el electorado, más en los grupos de interés que en los afiliados.
  • Finalmente, una relación débil entre el partido y el electorado, que elimina la dependencia a la existencia de una fuer­te implantación social del partido o de subculturas políticas sólidas y compac­tas.

Para Panebiaco (1990: 492), los partidos «atrapatodo» se caracterizan por el papel central de los profesionales de la política y las competencias especializadas. Asimis­mo, son partidos que tienen un fin electo­rista, con débiles lazos organizativos de tipo vertical y que se dirige especialmente al electorado de opinión. Los partidos «atrapatodo» tienen la posición de premi­nencia de los representantes públicos y

una dirección personificada, la financia­ción se realiza a través de los grupos de interés y por medio de fondos públicos y el acento recae sobre los problemas concretos y sobre el liderazgo.

Los partidos «atrapatodo» se han consoli­dado a partir de los cambios organizados que surgen en el entorno, como lo son: la afectación a los sistemas de estratificación social que se ha modificado a nivel cultural en los grupos sociales y el cambio en los grupos ocupacionales a partir del descenso de la fuerza de trabajo empleada en la in­dustria; por ejemplo, la composición so­cial del electorado y de los afiliados a los partidos políticos (Panebiaco, 1990).

Otro cambio que ha consolidado dichos partidos, se ha producido a partir de los adelantos de las nuevas tecnologías de la información y que ha reestructurado el campo de la comunicación política bajo el impacto de los mass-media y en particu­lar de la televisión (videopolítica) en las campañas electorales. Estas herramientas tecnológicas poco a poco ocupan un papel central en la competencia política, tenien­do un efecto sobre la organización de los partidos políticos, los cuales tiene que adoptar las técnicas persuasivas y cambios estructurales en sus organizaciones. Los partidos políticos modernos han tenido que elaborar campañas electorales perso­nalizadas, centradas en los candidatos y en temas específicos de alto contenido técnico, confeccionadas por expertos spin doctors e incluyendo las técnicas de mar­keting político, dejando de lado los viejos roles burocráticos e ideológicos del partido tradicional de masas.

Finalmente, advierte Panebianco (1990) que el partido «atrapatodo» es una institu­ción débil, ya que la autonomía del parti­do respecto a su entorno se reduce y, simé­tricamente, aumenta la autonomía del elector respecto al partido; además, crece el peso político de los grupos de interés y la tendencia de la incorporación de los partidos al Estado. Igualmente, se reduce la coherencia estructural de la organiza­ción al declinar el partido al papel central de los aparatos burocráticos.

Bibliografía/s

  • Montero, J. R. y Gunther, R. (2007): Partidos Políticos. Viejos conceptos y nue­vos retos. Madrid: Trotta, Fundación Alfonso Martin escudero.