En las últimas dos décadas, los partidos políticos de medio mundo están adoptado mecanismos más democráticos para seleccionar a sus candidatos a cargos públicos. En este sentido, el método de las primarias es concebido para reducir la influencia de la elite del partido en la selección de los candidatos, aduciendo que la eliminación de intermediarios entre la ciudadanía y los representantes torna más diáfano el vínculo representativo, proveyendo al candidato electo de autonomía partidaria y, por consiguiente, de la flexibilidad programática e ideológica en la toma de decisiones (De Luca, 2008: 27).
La crisis de los partidos políticos y el cuestionamiento de las democracias actuales, ha hecho que el fenómeno de las primarias se haya ido extendiendo hasta el punto que se ha convertido en un procedimiento cada vez más común para designar a los postulantes a los distintos cargos públicos.
Definición
Las primarias son una elección preliminar donde los electores o los afiliados de un partido o alianza política designan a los candidatos del partido o alianza para el cargo público correspondiente.
Para proporcionar sólo una muestra de esta variedad de partidos y cargos, basta mencionar las primarias celebradas para designar el candidato a las presidenciales por el Partido Social Demócrata de Finlandia en 1999, las del Partido Revolucionario Institucional (PRI) de México (1999), y las de los democristianos y los socialistas aliados en la Concertación de Partidos por la Democracia en Chile (1999), como también las primarias celebradas para seleccionar al candidato a la jefatura del gobierno como las realizadas por los socialdemócratas alemanes (APD) en 1994, o el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) (1998), o las votaciones internas para confeccionar las listas para la legislatura nacional, como son los casos del Partido Nacional (PN) de Honduras (1996), del Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI) en Venezuela (1999), del Partido Progresista Democrático (DPP) de Taiwán (1995), etc (De Luca, 2008: 9).
Origen de las elecciones primarias
El origen de las primarias se remonta al Movimiento Progresista de Estados Unidos, que pretendía introducir más competencia dentro de los partidos políticos a la hora de elegir a sus candidatos (Amorós y Puy, 2013: 65). Este movimiento, representado por Robert La Follette, gobernador de Wisconsin desde 1901 hasta 1906, estableció unas elecciones primarias por las que los votantes, en vez de los regidores del partido, tenían el derecho de elegir a sus candidatos (Amorós y Puy, 2013: 65). Tras Wisconsin, otros Estados fueron incorporando las elecciones primarias a sus legislaciones.
Clasificación de las elecciones primarias
Las elecciones primarias partidarias pueden ser cerradas o abiertas.
Elecciones primarias cerradas son aquellas en las que pueden votar únicamente los militantes inscritos en un partido para seleccionar el candidato a cargo público.
En este caso, habría que hacer una pequeña puntualización sobre cuando se considera a una persona afiliada a un partido. Por ejemplo, en los partidos europeos y latinoamericanos los afiliados son personas que se inscriben voluntariamente a un partido, participan en las actividades políticas del mismo, aportan una cuota económica periódica para contribuir a su financiación y tienen acreditadas su condición de miembro mediante la emisión de un carnet. El caso de EE.UU es distinto, aquí los afiliados se inscriben únicamente para votar en las primarias, permitiendo algunos Estados que esta inscripción se haga incluso en el mismo momento de la votación, acercándose así este proceso a unas primaria abierta (Duverger, 1996).
Las primarias abiertas son aquellos procesos en los que pueden votar cualquier ciudadano, sin necesidad de ser militante, para designar al candidato de un partido a un cargo público. Mediante el voto de los ciudadanos no afiliados, las primarias abiertas constituyen un mecanismo concreto de participación popular en los partidos políticos que ayuda a crecer y acrecentar en éstos la adhesión ciudadana, tendiendo también a la real democratización de la vida partidaria, ya que es preciso que la voluntad de la ciudadanía se manifieste no solo en la formalidad de las elecciones generales, sino también en la nominación de los candidatos (Haro, 1992: 113).
Primarias en EE.UU.
En EE.UU, 18 Estados emplean el sistema de primarias cerradas, 18 primarias abiertas, 7 primarias semicerradas y 4 primarias mixtas. Los Estados restantes tienen un sistema no partidista, 3 de ellos tienen primarias top-two y Louisiana utiliza un sistema similar al top-two vigente desde 1975 (Amorós y Puy, 2013: 69).
Los sistema de primarias cerradas y abiertas han sido explicados anteriormente. Las primarias semicerradas son aquellas elecciones que están abiertas a los militantes y no militantes, pudiendo estos últimos participar en un sólo proceso de un partido.
Las primarias mixtas son un sistema donde el aparato del partido continúa jugando un papel relevante junto a los candidatos.
En EE.UU existe un tercer tipo de primarias, que son las no partidarias. En este caso se celebra unas únicas primarias en la que los candidatos, independientemente de su afiliación, compiten por ser nominados (Amorós y Puy, 2013: 69). En el sistema top-two todos los candidatos se presentan en una única elección, y aquellos dos que obtengan más votos pasan a la elección general. La diferencia con la primaria de Louisiana es que tras la votación si hay un candidato que haya obtenido la mayoría de los votos no se celebra una segunda ronda de votación.
Primarias en América Latina
En América Latina se identifica varias situaciones respecto a la celebración de elecciones primarias. Por una parte, están los países que las han incorporado en su legislación electoral o la constitución (Costa Rica, Uruguay, Paraguay, Panamá, Bolivia, Argentina, Ecuador, Chile o Honduras), por otra parte, los países en los que los partidos más relevantes han elegido este mecanismo para designar a sus candidatos sin necesidad de que esté establecido en ninguna legislación electoral (p.e. el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en México); y por último, están los casos donde no se ha desarrollado experiencias de elecciones primarias ni se encuentran fijadas por la ley (Brasil, Guatemala, Perú o Hatí) (Aquino, 2004).
Primarias en Europa
En Europa, es en Bélgica donde se ha registrado el germen de elección primaria más antigua con los llamados«polls» de designación, que al limitar la participación en el proceso de escogencia a los miembros del partido, equivalen a una elección primaria cerrada (Duverger, 1996).
En Europa podemos encontrar experiencias de primarias cerradas (p.e. en la Unión por un Movimiento Popular y los Verdes en Francia) y primarias abiertas (el Partido Socialista Francés, el PASOK en Grecia, el Partido Conservador en el Reino Unido, etc). Las primarias se deben a prácticas democratizadoras impulsadas por los propios partidos políticos, habiendo un casi total silencio a estos métodos en las legislaciones electorales de los países europeos.
Primarias en España
En España, el primer partido que establece un sistema de pseudo-primarias es IU, aunque fue suprimido después de las elecciones de marzo de 2000. En todo caso, no se asemeja al proceso que implantará el PSOE; en él sólo podían votar los afiliados y no los simpatizantes; además, dependiendo de la Federación de la que se tratará la votación sería aplicable a la cabeza de lista, a un tramo de la lista o a la lista completa. Sin embargo, en el Reglamento de Selección de Cargos Públicos que aprobó el PSOE en marzo de 1998, se realiza una aproximación a la idea que tenemos de primarias abiertas, ya que se permite el voto a los simpatizantes que se hayan registrado en el censo del partido(.
En la única ocasión que se han celebrado elecciones primarias en el PSOE para designar el candidato a la Presidencia del Gobierno, el candidato oficial de la ejecutiva, Joaquín Almunia, cayó derrotado por Josep Borrell. Después de esta experiencia, apenas se ha utilizado el sistema de primarias para seleccionar a los candidatos, con cierta excepción en el ámbito local y regional, y eso que en la mayoría de los casos la candidatura oficial siempre ha resultado ser la vencedora.
En el PP no se contempla el sistema de primarias para designar a sus candidatos a cargos públicos. Aunque a partir del XVII Congreso Nacional se estableció un sistema de seudoprimarias, a través del cual el presidente del partido es elegido por un sistema de doble vuelta. En la primera votan los militantes que se inscriben previamente para ello, y en la segunda, únicamente lo hacen los compromisarios entre los candidatos que hayan obtenido el 10% del respaldo en la primera vuelta. Además, la dirección fija un mecanismo correctivo en virtud del cual si alguno de los candidatos que se presenta a la primera vuelta -la que votan los militantes- obtiene más del 50% de los votos, el 50% de apoyo en 30 circunscripciones o hay una diferencia de 15 puntos entre los distintos aspirantes, automáticamente habrá presidente del PP, que será el único que se someterá al voto posterior de los compromisarios.
UPyD y EQUO utilizaron un sistema de primarias cerradas para designar a sus candidatos a las elecciones generales de 2011.
La primera experiencia de primarias abiertas la realizó IU de Valladolid en el 2010 para elegir al candidato a la alcaldía vallisoletana. El partido EQUO las ha empleado para conformar toda su lista electoral para las elecciones europeas de 2014. El Partido Socialista en el País Valenciano (PSPV) ha optado por este método para elegir su candidato a las elecciones autonómicas de la Comunidad Valenciana en el 2015. Y Podemos las ha empleado para designar la lista del partido que concurrira a enlas elecciones generales de 2015 y 2016.
Las ventajas de un sistema de primarias
Las primarias pueden ser una gran oportunidad, ya que permiten una mayor participación política, tienen una gran proyección mediática, facilitan una fuente de información muy valiosa, motivan a los militantes y contribuyen a la democratización de la organización.
Las desventajas de un sistema de primarias
El sistema de primarias también presenta ciertos inconvenientes, entre los que cabe citar: a) complica las operaciones electorales, imponiendo un notable aumento en los gastos, b) favorece el abstencionismo en la votaciones, polarizando el interés de los electores sobre las competencias personales, c) aumenta los gastos de propaganda de cada candidato, favoreciendo, en consecuencia, a los que cuentan con mayor apoyo económico, d) fomenta las luchas internas en el seno de los partidos (Hernández Valle, 2002: 484), e) reduce la importancia que tiene los contenidos, programas e ideologías políticas en la decisión electoral, f) disminuye, aunque no ha acabado, con la manipulación e influencia de la maquinaria de los partidos, y g) encajan muy bien en los sistemas presidenciales pero tienen más dificultades para articularse en los sistemas parlamentarios.