La comunicación interna es una herramienta a disposición de una institución, organización o empresa cuyo propósito es la mejora del grado de comprensión, movilización y compromiso de sus integrantes con las estrategias y actuaciones de la organización, mediante el intercambio de información y la creación de conocimiento. La comunicación interna debe ser entendida tanto como una herramienta a disposición de las cúpulas de las organizaciones para lograr sus objetivos (Holtz, 2004), como un mecanismo que favorece las relaciones entre las personas de la organización generando confianza y compromiso con unas metas y valores compartidos (De Marchis, 2007). Se puede afirmar entonces que la comunicación interna es un activo que hay que gestionar y que se relaciona con los tres tipos de información que necesita cualquier miembro de una organización: la que se relaciona con sus condiciones de pertenencia y/o trabajo en la organización; la que deriva de su actividad específica en la misma (qué debe hacer y cómo debe hacerlo), y la información sobre la misión y valores de sus su institución (sus objetivos y su política estratégica).
Tipos de comunicación interna
La comunicación interna como herramienta tiene como función el desarrollo, coordinación y cumplimiento de las tareas de la organización, transmitiendo mensajes que informen y ayuden a sus miembros a comprender el estado actual de la organización y sus roles en la misma (Kreps, 1990). Estos flujos de comunicación interna poseen distintas dinámicas, pasando desde lo formal a lo informal a las distintas áreas, niveles, servicios y funciones dentro de la organización. Para comenzar, se pueden identificar dos tipos de comunicación -según el tipo de canales que utilizan-, que son: la comunicación formal, que se origina en la estructura formal de la organización y fluye a través de los canales organizacionales, y la informal, que es una comunicación sin intención organizativa y utiliza canales no oficiales, como los encuentros en los pasillos, etcétera. Dentro de la comunicación formal existen, en función del sentido que tienen, distintos tipos: la comunicación vertical, que puede ser descendente (aquella que se produce desde los niveles directivos de la organización hacia el resto de sus miembros) o ascendente (la que se produce hacia los niveles superiores de la organización); la comunicación horizontal, que se desarrolla entre los miembros de un mismo nivel y es la base del trabajo en equipo, y, por último, la transversal, que se da entre miembros con diferentes posiciones jerárquicas en la institución. Las herramientas para lograr esta comunicación interna tanto formal como informal se estructuran mediante canales de intercambio de información, que son plataformas para el acceso a los datos y a la información existente, y espacios para el diálogo y la creación de conocimiento.
La anterior descripción de los tipos de comunicación interna hace referencia a estilos tradicionales que las instituciones desarrollan a través de diversas herramientas. Sin embargo, es evidente que ante nuevos retos surge la necesidad de establecer nuevas formas de comunicación. En este sentido, se puede observar cómo las organizaciones más modernas, creativas y dinámicas comenzaron a desarrollar una comunicación en red. Brafman y Beckstrom (2007) realizan interesantes aportes en esta línea. Comentan que existen en la actualidad dos tipos de organizaciones: las tradicionales organizaciones «araña» que se rigen por una sólida jerarquía y un liderazgo centralizado, y las organizaciones «estrella de mar», que se basan en las relaciones entre iguales de sus miembros. La comunicación interna en este tipo de instituciones es el resultado de su propia organización. La comunicación entre sus miembros se da manera directa. La información es descentralizada y se encuentra en toda la organización.
El plan de comunicación interna
El plan de comunicación interna es un instrumento de planificación de las acciones de información y comunicación interna previstas para un determinado periodo o año. La mejora de los procesos de comunicación interna en una organización exige el diseño de este plan estratégico que será el que permita cubrir las necesidades de información y comunicación de los miembros de la institución.
Los elementos o etapas de un plan de comunicación interna son los siguientes:
- Como premisa principal para que la comunicación interna cumpla su función es necesario que la dirección de la institución asuma una política de comunicación y se comprometa a respaldarla;
- Los planes de comunicación interna han de sustentarse en una auditoría previa que detecte cuáles son los flujos de comunicación, cuáles son sus puntos fuertes y débiles, cuáles son las expectativas, etcétera;
- En el diseño del plan de comunicación interna se deben definir los objetivos (qué conocimientos o informaciones se van a poner en circulación y qué compromisos y tipos de movilizaciones se esperan de los miembros de la organización); también han de determinarse cuáles son los medios o recursos y las acciones disponibles para la puesta en marcha del plan de comunicación; también ha de ofrecerse un cronograma de las actividades a realizar; y, por último, se deben perfilar los indicadores de seguimiento de los resultados obtenidos tras la aplicación del plan;
- Es necesario sensibilizar a los miembros de la organización, dado que poco sirve un buen mensaje con elaborados medios si la organización no toma conciencia de la importancia del mismo; y, por último,
- la puesta en marcha del plan debe ir acompañada de un sistema de seguimiento y evaluación de los resultados conseguidos por medio de indicadores para identificar desviaciones respecto a los objetivos y diseñar acciones correctoras.
En definitiva, para poner en marcha un plan de comunicación interna lo primero que se debe hacer es observar el entorno que rodea al posible ámbito de aplicación de dicho programa, definiendo lo que se pretende conseguir, los problemas y las necesidades que existen, los apoyos, para más tarde definir cómo se va a conseguir lo que se pretende alcanzar (diseño del proyecto) y poder en una fase última ejecutarlo y hacer un seguimiento del mismo. En todo este proyecto está presente siempre la cultura de la organización.