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Big Data

El Big Data hace referencia a la creación de grandes conjuntos de datos y el diseño de aplicaciones dirigidas a la de­tección de patrones significativos en esos mismos datos.

Definición

El término Big Data fue empleado por primera vez por Michael Cox y David Ellsworth, investigadores de la NASA, re­ferido a la proliferación de datos y a los problemas de gestión que el crecimiento exponencial de información suponía para los sistemas informáticos. Los macrodatos, la minería de datos, se emplean para expli­car y analizar, modelizar y simular, y pre­decir determinados fenómenos o compor­tamientos: la evolución de la bolsa, la previsión meteorológica, la fatiga de mate­riales de construcción o el comportamien­to de los ciudadanos.

Antecedentes

La historia del Big Data es la historia de los repositorios de datos, desde la creación de los primeros censos, registros de bibliote­cas, las computadoras centralizadas, etc. hasta la creación, en la década de 1970, de las bases de datos relacionales de Edgar F. Codd[2]. Bases de datos de gran tamaño con la información estructurada e indexada y de fácil acceso, mucho más desde la aplica­ción del lenguaje Structure Query Language (SQL) que Oracle diseñó para realizar consultas estructuradas en esas bases de datos e introdujo como producto comer­cial en 1970. Los desarrollos tecnológicos facilitaron el almacenamiento y consulta de una gran cantidad de información y, cada vez, de un modo más sencillo (sobre todo dado la paulatina reducción de espa­cio que emplean los dispositivos tecnológi­cos). Con un incipiente interés por parte de las grandes corporaciones, lo que se conoce como Business Intelligence (BI), la combinación de la información almacena­da comenzó a mostrar la existencia de pa­trones relevantes entre distintas variables, lo que ofrecía ventajas competitivas. Una serie de algoritmos que fueron perfeccio­nándose hasta incrementar su capacidad de tratar un elevado volumen de informa­ción y determina patrones relevantes en los fenómenos analizados.

Con la llegada secuencial del World Wide Web (cuyos orígenes se remontan a 1989/1990), las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) y las redes sociales, las fuentes de información y la cantidad de datos disponibles se incre­menta de manera exponencial, lo que ha­bría impedido su gestión si no se hubiese producido simultáneamente un aumento de la capacidad de los sistemas tecnológi­cos diseñados para la gestión de estos grandes repositorios.

Tipo de Datos

Existen tres tipos de datos:

  • Estructurados (structured data): datos cuya recogida y almacenamiento ha originado una base de datos estructura­da en la que la información está indexa­da y es accesible.
  • Semiestructurados (semistructured data): datos recogidos y almacenados sin un formato determinado aunque están identificados por lo que se puede trabajar con ello aun sin poder hacerlo de un modo estandarizado. Con el ade­cuado tratamiento pueden emplearse para el análisis de determinados fenó­menos.
  • No estructurados (unstructured data): datos recogidos y almacenados sin nin­gún tipo de formato. La utilidad de es­tos datos para ofrecer respuestas a pre­guntas concretas o realizar estimaciones fiables es muy limitada o inexistente.

Aplicaciones Políticas del Big Data

Sin duda, una de los usos más relevantes e interesantes del Big Data es su empleo en la comunicación política, muy especial­mente en las campañas electorales, para predecir e incidir en el comportamiento de los electores.

Uno de los precedentes más interesantes es «The 480», la novela Eugene Burdick, de 1964, en la que se describe la llegada de un nuevo modo de hacer política determina­da por el uso de los ordenadores y las si­mulaciones basadas en grandes cantidades de datos y en la que se presenta la Simul­matics Corporation. Una aplicación de IBM creada por Ithiel de Sola Pool, inge­niero del MIT, que empleó 130.000 en­trevistas realizadas por la empresa demos­cópica Gallup para realizar simulaciones sobre el comportamiento de los electores en las presidenciales de 1960. Estas simu­laciones sugerían que John F. Kennedy obtendría un mejor resultado si centraba su campaña electoral en los issues relacio­nados con los derechos civiles, mientras que le advertían que la mayor amenaza se produciría por su origen católico.

Las campañas electorales, especialmente en los Estados Unidos donde se han pro­ducido los primeros avances significativos, han incorporado paulatinamente los desa­rrollos de Big Data debido a la reducción de costes de almacenamiento, la mejora de las herramientas de gestión de datos, la inversión de las grandes corporaciones de las que copian sus estrategias, la prolifera­ción de las campañas digitales que facili­tan la recogida de datos y la creación (o actualización) de repositorios como Voter Vault, base de datos del Partido Republi­cano operativa desde la década de 1990, Demzilla la base de datos del Partido De­mócrata puesta en funcionamiento en el año 2002 (ambas con más de 160 millones de registros), o Mybarackobama.com.

El uso del Big Data en la comunicación política permite la ejecución de análisis más eficaces, establecer contacto directo con los ciudadanos a través de canales per­sonalizados, segmentar los mensajes, for­mular modelos predictivos más ajustados y ahorrar costes puesto que no es necesario acudir a los soportes publicitarios conven­cionales. Cabe advertir que el empleo de estas aplicaciones puede verse limitado por: los sesgos propios de una herramienta cuyos datos proceden del uso de las nuevas tecnologías y redes sociales; errores o fallos en el diseño de los algoritmos; la sobreesti­mación de los resultados obtenidos; la le­gislación referida a la protección de los datos privados de los ciudadanos.

Los nuevos desarrollos han propiciado, además, la incorporación de nuevas estra­tegias a las campañas electorales. Destaca la aplicación del Long Tail empresarial, descrito por Chris Anderson[5] en su análisis del modelo de negocio de Netflix y que corporaciones como Amazon han puesto en funcionamiento, y de la que la campaña de Barack Obama convirtió en una de sus principales fuentes de financiación.

El uso del Big Data en las campañas elec­torales permite incorporar una gestión más ajustada de las donaciones, especial­mente de las microdonaciones o smart Fundraising, realizar canvassing y Gras­sroots más eficaz con actualizaciones en tiempo real, la creación y la difusión seg­mentada de mensajes, monitorización en tiempo real, etc.

Campañas electorales con Big Data

La de las presidenciales estadounidenses de 2012 fue la primera campaña electoral en la que se realizó un uso sistemático e inte­grado de las aplicaciones de Big Data. La campaña del demócrata Barack Obama contó con la participación de Harper Reed, Dylan Richard y Mark Trammell (Facebook, Twitter y Google) en el diseño de Narwhal (juego de palabras con el nombre del animal marino narval), una herramienta de gestión de datos que per­mitió la microsegmentación de los mensa­jes, la microfinanciación, activar a los grupos de votantes clave, etc. El Partido Republicano, por su parte, creó Orca (el único depredador conocido del narval), una herramienta similar que contó con un nivel menor de desarrollo al acceder a un menor volumen de datos y no alcanzar un nivel óptimo en la monitorización y ges­tión en tiempo real de la información electoral.

En las elecciones de Reino Unido de 2015 los tres principales partidos recurrieron al uso de Big Data bases de datos de electores y analizar su comporta­miento. Destaca, el empleo del programa NationBuilder por parte del Partido Con­servador, o la construcción de una gran base de datos a través de una web en la que los usuarios introducían su fecha de naci­miento, correo electrónico y código postal y el sistema revelaba qué número de niño era dentro del Servicio Nacional de Salud(NHS). La información así recolectada podía emplearse, posteriormente, para es­tablecer contacto directo con los ciudada­nos con la segmentación de los mensajes en base a los datos sociodemográficos que tenían gracias a la fecha de nacimiento y el lugar de residencia.

Se ha extendido su uso en campañas elec­torales de todo el mundo, México, Co­lombia, Brasil, Francia, Alemania, etc. En España la primera herramienta basada en Big Data se pone en funcionamiento el año 2012 con el empleo, por parte del Partido Socialista, de Bloise, una platafor­ma que usa la geolocalización para analizar la evolución del comportamiento electo­ral de los ciudadanos así como otras varia­bles sociodemográficas. Más tarde, en el año 2015, el Partido Popular adquirió Calisto, una herramienta que incorporaba, además, la monitorización en tiempo real de debates, redes sociales, etc., lo que la dota de una gran capacidad de análisis y respuesta.

La aplicación de los desarrollos de Big Data ha provocado cambios en la organi­zación de las campañas electorales. La in­versión en estos recursos ha propiciado el declive de los spin doctors. La posibilidad de establecer contacto directo con los elec­tores, segmentando el mensaje hasta un nivel de personalización que llega al deta­lle, reduce costes de publicidad y concen­tra la inversión expertos en minería de datos. Se produce el paso de los MadMen a los MathMen, centrados en la escucha y no en la difusión, lo que permite mejorar la anticipación, sobre todo si son capaces de detectar los patrones relevantes y perso­nalizarlos, segmentarlos. Es el viaje del Big Data al small data, a los detalles que resul­tan relevantes para un número de ciudada­nos suficiente para comprometer acciones de campaña y asegurar el éxito electoral.

Bibliografía/s

  • Anderson, C. (2004): «The Long Tail». Wired (10 de enero).
  • Boyd, D. y Crawford, K. (2012): «Critical Questions For Big Data: Provocations for a cultural, technological, and scholarly phenomenon». Information, Communication & Society, 15 (5): 662-679.
  • Burdick, E. (1964): The 480. Nueva York: McGraw Hill.
  • Codd, E. F. (1970): «A Relational Model of Data for Large Shared Data Banks». Communications of the ACM 13(6): 377–87.
  • Cox M. y Ellsworth, D. (1997): «Application-Controlled Demand Paging for Out-of-Core Visualization». Informe de la NASA, Report NAS-97-010. Recuperado de: http://www.nas.nasa.gov/assets/pdf/techreports/1997/nas-97-010.pdf.
  • De Sola Pool, I.; Abelson, R. P. y Popkin, S. (1964): Candidates, Issues, and Strategies, Revised: A Computer Simulation of the 1960 and 1964 Presidential Elections. Massachusetts: The MIT Press.
  • Madrigal, A. C. (2012): «When the Nerds Go Marching In». The Atlantic (16 de noviembre).