Por bases de datos electorales se puede entender dos acepciones diferentes: Bases de datos de electores y Bases de datos de encuestas.
Bases de datos de electores
Se trata de archivos de datos de individuos, con información de distinto tipo que puede facilitar su segmentación como posible target electoral de una campaña.
Estas bases de datos pueden tener información de distinto tipo:
- Socio-demográfica (sexo, edad, zona de residencia, estrato social, nivel educativo, composición del hogar).
- Política (afiliación a un partido, voto anterior).
- Económica (ingresos, datos sobre consumo, contratos de servicios).
A veces estas bases de datos de electores provienen de fuentes públicas, pero muchas veces también provienen de fuentes privadas (bases de datos de empresas) que se comercializan y se combinan con las fuentes públicas para mejorar la información disponible.
Estas bases de datos se utilizan ya sea para diseñar acciones de comunicación directa individualizadas con los electores, o también para diseñar acciones de comunicación masivas a ciertos conglomerados. Muchas veces se constituyen en el soporte del «trabajo de tierra» de los candidatos en las diferentes circunscripciones.
Bases de datos de encuestas
En este caso se trata de archivos con datos de individuos que fueron parte de un estudio de opinión y que forman parte de una muestra del conjunto de la población. La información proveniente de bases de datos de encuestas puede ser muy útil para elaborar segmentaciones electorales, pues incluye una gran cantidad de información actitudinal que no es posible conseguir mediante otras fuentes.
Pero, como contrapartida, al estar compuesta solo por un núcleo pequeño de individuos, no puede ser utilizada como base para un trabajo de contacto directo con electores a escala masiva. Por otra parte, las normas que regulan la actividad de las empresas de investigación de opinión pública prohíben la entrega a terceros de información individual de sus entrevistados.