Campo de investigación trasversal en las ciencias sociales que estudia el discurso, de forma oral y escrita, y donde se analiza el uso del lenguaje. También se centra en estudio del hecho comunicativo, su interacción así como en los contextos políticos, sociales, culturales e históricos en los que se desarrolla.
El análisis de discurso puede ser aplicado en investigaciones tanto cuantitativas como cualitativas. Pese a que es más común que se aplique a investigaciones cualitativas, tal y como pone de manifiesto Samaja (1994) es posible transformar, siendo minuciosos, el lenguaje a matrices de datos que puedan ser tratadas de manera cuantitativa. Por tanto, será el tipo de investigación la que determine la perspectiva analítica que se seleccione.
De manera general, el análisis del discurso ha sido definido de diferentes formas por algunos autores. Una definición se refiere a éste como una técnica de análisis (Sayago; Santader Molina); otros lo definen como un método de investigación (Phillips y Jørgensen; Jäger); y finalmente, como una metodología (Powers; Goom).
Así, si entendemos que el análisis del discurso es una técnica de investigación o de análisis es importante tener en cuenta que puede abordarse desde diferentes perspectivas. En este sentido Sayago (2007) propone distintos niveles de estudio como son el análisis textual, el discursivo, el de la acción social y el de la estructura social. De modo que según el nivel analítico al que nos refiramos tenemos que nutrirnos de teorías lingüísticas, sociales, etc. Dicha visión trata de aglutinar los recursos de las ciencias sociales y adaptarlos en función del tipo de análisis de discurso que se realice utilizando los contextos y marcos analíticos necesarios en cada momento. Es importante tener en cuenta aquellas investigaciones que ponen de manifiesto que los discursos son permeables y no son estáticos por lo que están sometidos a contagios donde existen constantes intertextualidades manifiestas, por lo que todo discurso está impregnado de otros discursos (Bajtin, 1989). Por ejemplo, tal y como apunta el trabajo de Voloshinov (1992) los discursos y el lenguaje pueden llegar a cumplir una función ideológica para describir el mundo debido a que son los que crean marcos e interpretaciones, en la mayoría de los casos parciales, de la realidad.
En el caso de entender el análisis de discurso como un método cualitativo lo entenderíamos como la pretensión de analizar los efectos que los discursos pueden provocar en la realidad social en la que estos se desarrollan (Verón, 1998), donde el discurso pasa a ser una práctica social y donde los análisis de los discursos actúan como análisis sociales (Fairclough, 1995). Por tanto, entendemos que el análisis del discurso va más allá del mero estudio del texto o discurso sino que analiza los distintos aspectos que están ampliamente desarrollados desde las ciencias sociales (Van Dijk, 2000). De manera que los discursos no se fraguan como entidades independientes sino que son producciones y prácticas sociales, que se producen y se actualizan en el ámbito de la interacción social (Conde, 2010) y donde el propio análisis del discurso puede generar otros discursos (Lee, 2000). Esta dimensión adquiere una gran importancia cuando aplicamos el análisis del discurso a la comunicación política puesto que a través de esta práctica podemos obtener información muy relevante que va más allá de los discursos, orales o escritos, analizados.
Al definir el análisis del discurso como una metodología, tal y como sucede cuando lo entendemos como método, tendríamos que vincularlo a un proceso analítico más amplio, donde la construcción teórica tiene que traducirse en una operacionalización empírica (Sayago, 2014). Dicha construcción teórica tiene que sostener y orientar el procesamiento de los datos para darle sentido al análisis.