Grupos de interés o presión (acción de) (lobbying)

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La existencia de grupos de presión en sentido moderno no se remonta mucho más allá de comienzos del siglo XIX, centrándose inicialmente en los EE.UU y, en menor medida, en Gran Bretaña (Jerez, 2009: 291)[1]. Su génesis aparece ligada a los procesos de industrialización, así como al reconocimiento del derecho de libre asociación y a la regulación por vía parlamentaria de las más diversas actividades económicas (Jerez, 2009: 291)[1].

Definición

Es un conjunto de personas organizadas que se une al compartir unos intereses comunes y cuyo propósito fundamental es influir en las políticas gubernamentales para asegurarse decisiones favorables a sus intereses, o al menos que no vayan en contra de éstos. Pero esta defensa de sus intereses no la realizan ganando elecciones o alcanzando los puestos de responsabilidad política sino a través de una tarea de persuasión o presión sobre quienes ocupan cargos públicos.

Existen discrepancias acerca de la adecuada denominación de estos grupos. Algunos han optado por  grupos de presión (Key, 1962;[2] Beyme, 1986[3]), otros por grupos de interés (Truman, 1951)[4] y otros lobbies (Finer, 1958)[5].

Características de los Grupos de Presión

Las características de los grupos de presión son las siguientes:

  1. Tienen una organización permanente, con órganos propios que los dirigen y representan.
  2. El fin de la unión de sus miembros es la defensa de unos intereses comunes y particulares.
  3. Participan en las relaciones de poder de manera indirecta, es decir, no intervienen en su conquista, ni en su aplicación; ejercen una presión sobre el poder, pero permanecen al margen de él.

Tipos de Grupos de Presión

El desarrollo de los grupos de presión, ha dado lugar al surgimiento de una serie de clasificaciones, principalmente en torno a su conformación, sus fines y objetivos, sus sujetos, su organización, su actuación, etc.

En cuanto a su conformación, los grupos pueden ser grupos de presión de masas (buscan atraer un número grande de seguidores, de forma que la cantidad de sus miembros sea un elemento de apoyo importante cuando tienen que ejercer la presión) y los grupos de presión de cuadros (buscan más a miembros con un cierto nivel educativo y económico que un número elevado de los mismos). Respecto a sus fines, objetivos e intereses hay que distinguir entre grupos que promueven asuntos de interés general frente a los que promueven intereses específicos de sus miembros.

Conforme a sus distintos aspectos organizativos los grupos de interés se dividen en grupos institucionales (tienen una organización consolidada, en la que se incluye una clara delimitación de responsabilidades, y unos canales de comunicación. Además tienen un plan de acción concreto para alcanzar sus objetivos) y grupos temáticos (tienen una organización difusa, un desconocimiento del sistema de gobierno, unos miembros variables y carecen de unos objetivos comunes). Pero también se puede distinguir entre grupos federados y grupos unitarios. Los primeros son organizaciones formadas por la unión de otras organizaciones y sus centros de decisión están descentralizados; mientras que en los segundos sus miembros pertenecerían directamente a la asociación, sin organizaciones intermedias (Rubio Núñez, 2003)[6]. Incluso, hay una tercera clasificación dentro de este enfoque organizativo,que distinguiría a los grupos por su naturaleza jurídica diferenciando entre empresas (se ven forzadas a velar por sus relaciones con la administración, de manera individual o agrupándose a otras empresas, en grupos profesionales o sectoriales. Sus acciones las pueden llevar a cabo por sus propios medios o a través de la contratación de una empresa especializada), lobbies, grupos profesionales o sectoriales (suelen ser fruto de la tradición corporativa, que es consciente de la conveniencia de formar una agrupación para la defensa general de los intereses de un sector, y, en concreto, de la complejidad de las instituciones públicas sobre las que se quiere llevar a cabo actividades de influencia) y Ongs (toda una serie de asociaciones, movimientos sociales o grupos consolidados, o formados en un momento concreto en defensa de un asunto determinado) (Rubio Núñez, 2003)[6].

Respecto a sus modos de actuación hay grupos con una estrategia directa de presión ante los poderes públicos y grupos que actúan indirectamente, frecuentemente creando un estado de opinión sobre la materia, favorable a los intereses que defienden (Rubio Núñez, 2003)[6]. Por su alcance y permanencia puede encontrarse grupos de presión permanentes (sus acciones pretenden influir de forma en el desarrollo estructural de la sociedad) y grupos de presión eventuales (sus acciones se llevan a cabo en ciertos momentos, en relación a la medida en que sus intereses se encuentren en discusión). Además según sea su área de influencia los grupos pueden ser grupos de presión nacionales (desarrollan su acción dentro de los límites de un Estado) y los grupos de presión internacionales (desarrollan su acción traspasando los límites de un Estado, sin estar identificado con organizaciones internacionales).

Las estrategias y las actividades los Grupos de Presión

Von Beyme (1986: 268-278)[3] comienza su análisis de las diferentes estrategias de los grupos de presión con la corrupción y el soborno, otros métodos serian la persuasión y la utilización de contactos amistosos, o bien, en situaciones más límites, la amenaza, la coacción y la violencia. Sin embargo, no existe un medio que sirva para satisfacer todos los intereses, con lo cual cada grupo de presión elige cual emplear según sus ámbitos de actuación y sus recursos.

Los medios de actuación de los grupos de presión son muy variados, pero se podrían destacar los siguientes:

  • Persuasión: Consiste en tomar contacto con las personas que tienen capacidad para tomar decisiones y convencerlos´con argumentos de que sus demandas son justas y deben ser satisfechas.
  • Amenazas: Pueden ser de muy diversa índole: electoral (retirar el apoyo en las próximas elecciones), gubernamental (prestar apoyo a la oposición para derribar al gobierno, o recurrir a la desobediencia civil), profesional (obstaculizar la carrea de un político o de un funcionario), etc (Jerez, 2009: 311)[1].
  • Lobbying: Es una técnica de persuasión pero que se realiza de manera muy discreta, no oficial, y preferentemente, en los parlamentos para tratar de persuadir a los representantes sobre la validez de ciertas demandas o propuestas.
  • Medios de comunicación: Los grupos de presión a través de los medios de comunicación intenta atraer la atención de la opinión pública sobre sus demandas. Así, en lugar de acudir de manera directa a los decisores públicos se recurre a una estrategia de tipo indirecta, mediante la cual se trata de convencer a la opinión pública para presionar al  político para que adopte las medidas solicitadas.
  • Acción directa: Cuando ninguna de las anteriores acciones funciona se recurre a las huelgas, manifestaciones, paros temporales, toma de espacios, etc.

Diferencias entre partidos políticos y grupos de presión

Los partidos políticos y los grupos de presión difieren en su estructura jurídica y social, en los medios que emplean para actuar en la vida política y, fundamentalmente, en su finalidad. Los primeros tienen como objetivo principal conquistar el poder, o al menos conseguir representación, para gobernar y poner en práctica su programa político, o en su defecto, influir sobre las decisiones que adopte el ejecutivo; mientras que los segundos, no pretende tomar el poder por sí mismos sino que su objetivo es influir sobre quienes lo ejercen, haciendo presión sobre ellos.

Diferencias entre grupos de interés y grupos de presión

Los grupos de interés son el “conjunto de individuos que basándose en una comunidad de actitudes, expresan reivindicaciones, alegan pretensiones o toman posiciones que afectan, de manera directa o indirecta, a otros actores de la vida social”, mientras que los grupos de presión añadirían un elemento más (Meynaud, 1965: 25)[7]. Éstos grupos serían aquellos grupos de interés en los que “los responsables utilizan la acción sobre el aparato gubernamental para hacer triunfar sus aspiraciones y reivindicaciones” (Meynaud, 1965: 25)[7]. Por tanto, los grupos de interés sólo se transforman en grupos de presión cuando los responsables actúan sobre los mecanismos gubernamentales para alcanzar sus reivindicaciones.

Diferencias entre lobby y grupos de presión

Los lobbies serían “agencias, gabinetes de comunicación o despachos de abogados, dedicados profesionalmente a ejercer la actividad del lobbying en representación de un grupo de interés o de presión que los contrata” (Xifra, 1998: 26-27)[8]. Así, se recurre a esta especie de profesionales de la presión para hacer conocer los puntos de vista del grupo a los tomadores de decisiones políticas (Carnota, 1991: 27)[9]. La diferencia conceptual entre el lobby y el grupo de presión reside en una cuestión de método: el primero se limita a la comunicación mientras que los segundos emplean la presión.

Grupos de presión más importantes de España

  • Sindicatos: Defienden los intereses de los trabajadores ante las empresas y el gobierno.
  • Organizaciones empresariales: Defienden los intereses económicos.
  • Grupos de promoción o grupos casuales: Defienden un interés ideológico o social más que uno económico (Iglesia y grupos ecologistas, entre otros).
  • Grupos profesionales y corporativos: Defienden intereses de los trabajadores independientes (ganaderos, agricultores, etc).
  • Asociaciones políticas o grupos de interes gubernamentales: Defienden el interés público (agencias, empresas públicas, Cruz Roja, etc).

Véase también

Bibliografía

  • Escobar, J. I. (1972): "Partidos políticos y grupos de presión". Revista de Estudios Políticos, 186, 5-56.
  • De Celis, J. B. (1963): Los grupos de presión en las democracias contemporáneas. Madrid: Tecnos.
  • Ferrando Badía, J. (1977): "Grupos de presión, de promoción y de presión". Revista de Estudios Políticos, 213/214, 9-44.
  • Garson, G.D. (1978): Group theories of politics. Beverly Hill: Sage.
  • Grossman, E y Saurugger, S. (2006): Les groupes d´intérêt. Action collective et stratégies de representation. Paris: Armand Colin.
  • Jérez, M. (1997): "Los grupos de presión". En: R. del Águila (ed.): Manual de Ciencia Política. Madrid: Trotta.
  • Medina Iborra, I. (2009): ¿Cómo medir la influencia de los grupos de interés? WP, 279, Barcelona: Institut de Ciénces Politiques i Socials.
  • Sauvy, A. (1956): "Lobbys y grupos de presión". Revista de Estudios Políticos, 89, 19-40.
  • Tijeras, R. (2000): Lobbies: Cómo funcionan los grupos de presión españoles. Madrid: Temas de Hoy.
  • Von Beymen, K. (1986): Los grupos de presión en la democracia. Buenos Aires:  Editorial de Belgrano.

Links externos

Referencias

  1. 1,0 1,1 1,2 Jerez, M. (2009): «Los grupos de presión». En R. del Águila (Ed.): Manual de Ciencia Política: 291-318. Madrid: Ed. Trotta.
  2. Key, V. O. (1962): Política, partidos y grupos de presión. Madrid: Instituto de Estudios Políticos.
  3. 3,0 3,1 Beyme, K. V. (1986): Los grupos de presión en democracia. Buenos Aires: Ed. Belgrano.
  4. Truman, D. B. (1951): The governmental process. Political interests and public opinion. Nueva York: Knopf.
  5. Finer, S. E. (1966): The anonymous empire. Londres: Pall Malí Press.
  6. 6,0 6,1 6,2 Rubio Núñez, R. (2003): Los grupos de presión. Madrid: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.
  7. 7,0 7,1 Meynaud, J. (1965): Les groupes de pression. París: Presses Universitaires.
  8. Xifra, J. (1998): Como influir eficazmente en las decisiones de las instituciones públicas. Barcelona: Gestión 2000.
  9. Carnota, W. (1991): La expansión de los lobbies en Estados Unidos y en Europa Occidental. Buenos Aires: El Derecho, 8 de julio.


Autora de esta voz

Gema Sánchez Medero